En el aula de 1-2 años se impulsa el desarrollo de la autonomía, acompañando a los niños y niñas en sus primeros logros cotidianos. Es una etapa fundamental para el desarrollo del lenguaje, la comunicación y la expresión de necesidades y emociones.
Se favorece la exploración activa del entorno mediante el juego, la manipulación de materiales y las experiencias sensoriales, estimulando la curiosidad y el aprendizaje. Además, comienzan las primeras relaciones sociales, aprendiendo de forma progresiva normas básicas de convivencia.
Todo ello se desarrolla en un ambiente seguro, afectivo y estructurado, donde las rutinas aportan estabilidad y confianza. El acompañamiento cercano del adulto permite respetar el ritmo individual de cada niño o niña, favoreciendo su desarrollo motor, cognitivo, emocional y social.







