El Colegio María Inmaculada de Silleda tiene su origen en el legado de María Seoane Colmeiro, quien al fallecer en 1952 sin herederos directos, donó su patrimonio a la parroquia para crear una institución de promoción social.
Aunque inicialmente se pensó en un asilo o en una escuela de corte, la llegada del párroco don Vidal López Ferreiro en 1963 reconvirtió el proyecto. Tras consultar con las autoridades y vecinos, don Vidal impulsó la creación de un centro de estudios medios para dar acceso al bachillerato a la juventud rural que no podía desplazarse a la ciudad.
Para financiarlo, se unieron los bienes de María con la venta de terrenos de la Iglesia, constituyéndose en 1964 la Fundación María Seoane Colmeiro. Finalmente, la gestión del colegio y de su internado se encomendó a las Misioneras de la Doctrina Cristiana, incorporándose las primeras religiosas para su puesta en marcha.


