En el aula de 2-3 años se impulsa la autonomía personal, acompañando a los niños y niñas en la adquisición de hábitos cotidianos como la alimentación, el control de esfínteres, el aseo y las primeras responsabilidades. Es una etapa fundamental para la construcción de la identidad y la expresión de emociones, intereses y necesidades.
El desarrollo del lenguaje adquiere un papel protagonista, favoreciendo la ampliación del vocabulario y la comunicación. A través del juego simbólico, la manipulación de materiales, la psicomotricidad y la experimentación, se estimulan el pensamiento, la creatividad y la autonomía.
También se fomenta la socialización, el aprendizaje de normas básicas de convivencia, el respeto, la colaboración y la participación en actividades grupales. Todo ello se desarrolla en un entorno seguro, afectivo y estructurado, respetando el ritmo individual de cada niño y niña y favoreciendo su desarrollo integral.





