En el aula de 0-1 años se prioriza el bienestar emocional, la seguridad afectiva y la adaptación progresiva del bebé a su entorno escolar. En esta etapa se establece un vínculo de apego estable con el adulto de referencia, fundamental para favorecer la confianza, la tranquilidad y el desarrollo emocional.
Se trabaja a través de la estimulación temprana, ofreciendo experiencias sensoriales que favorecen el desarrollo de los sentidos, la atención y la curiosidad. La música, los cuentos, las diferentes texturas y las rutinas diarias contribuyen a sus primeras experiencias de aprendizaje, respetando siempre el ritmo y las necesidades de cada bebé.
El desarrollo motor también tiene un papel esencial, acompañando al bebé en hitos como el volteo, el gateo y los primeros desplazamientos. Todo ello se desarrolla en un entorno seguro, cálido y cuidadosamente preparado, favoreciendo su desarrollo integral.





